jueves, 24 de noviembre de 2011

APOLOGIA DEL NACIONALISMO (GASTRONOMICO)

Una noche más compartí vivencias en torno a los quesos D.O.P. de la Región de Murcia acompañado en esta ocasión por vecinas de la pedanía del Llano de Molina. Mientras preparo y corto mis quesos esperando a las más retrasadas, escucho como algunas de ellas reconocen el Queso de Murcia al Vino (que gusto da), y como alguien comenta su debilidad por el famoso queso "Parmesano". Por poco me corto el dedo escuchando las bondades de este queso, sin comparación posible con ningún otro. Y yo me preguntaba, y con perdón: ¿Pero que leches nos pasa? Cuando nos ponemos a hablar de alimentos de calidad, siempre tiene que salir a relucir (o mejor dicho, a deslucir), un producto de otro territorio, que en muchas ocasiones no acapara más mérito que su pasaporte. Entre tajo y tajo a la cuña de queso recordaba para mis adentros el caso del vino (...o lo que sea) Lambrusco. Que bien y que fino queda llamar al camarero  de ese restaurante tan caro en el que estamos cenando y pedirle con la solemnidad que requiere la ocasión: "una botella de Lambrusco por favor...", mientras nos regodeamos en la cara de asombro y respeto que ponen nuestros comensales. Pero claro, eso de "Lambrusco", suena tan exótico y parecemos tan entendidos en vinos por tres euros que nos va a costar... Señoras y señores, dejémonos de intentar aparentar lo que no somos y de presumir de lo que no sabemos. ¿Cuanto mejor no sería un poco de humildad y dejarnos aconsejar por el camarero o sumiller de turno, que con buen criterio nos ayudará a elegir un buen, buen  vino de nuestra querida Jumilla, Bullas, o Yecla? Y si somos tan burros y tan ignorantes para seguir pensando que los vinos de nuestra Región todavía no están a la altura del caché de la velada, pues decantémonos por algún Ribera, Rioja, Utiel-Requena (los de mi padre), etc., que hay mucho, bueno y barato donde elegir. No quiero decir que el caso del queso Parmesano sea exactamente así, pues en verdad se trata de un queso buenísimo, pero releñe, que no me quiten el derecho a cabrearme por el desconocimiento supino y global de los buenos quesos nacionales.


Volviendo de mis pensamientos a la cruda realidad y terminado de cortar el queso, pido la atención de todas las presentes. Se me ocurre la idea de iniciar la charla realizando una encuesta improvisada sobre los tipos quesos que más conocen y consumen en sus casas. Respuestas conseguidas: La Cabaña,  Flor de Esgueva, El gallo de Holanda, El Ventero, El Ratón ... Bendito Marketing, que es capaz de obrar el milagro de encumbar en nuestras obtusas seseras cualquier marca que se repita con suficiente frecuencia y eficacia en el bombardeo publicitario. Infeliz de mi, que esperaba eschuchar palabras como: Manchego, Tetilla, Torta Casar, Simón da Costa, Majorero, Cabrales, Zamorano, Roncal ...
Que dura, larga e ingrata va a ser para todos los Consejos Reguladores esta travesía del desierto.

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